Maldito silencio

Saludos banda locomotora, he me de regreso después de unas merecidas vacaciones en este su espacio debrayero consentido.

Les cuento que este fin de semana tuve la necesidad de ir a hacer unas compras al centro de la ciudad en compañía de un amigo. Al estacionarnos en un edificio de varios niveles tuvimos que bajar por el elevador, y bueno, para no variar veníamos riendo de cuanta cosa inverosímil se nos atravesaba, pero al abrirse el ascensor y entrar en él junto con un par de personas más, todo mundo se calló de sopetón, como si un letrero en la parte de afuera rezara: "prohibido charlar".

¿Se han dado cuenta de eso? La incomodidad de esos segundos, cuando todo mundo se mira entre sí, sonríe muy a huevo al vecino de a lado y cada quien marca el piso destino, yo creo que si lo han notado, las miradas al techo, como diciendo "que se apure esta madre", o "uta, que ya llegue por favor...", algunos otros se queden mirando ansiosamente el cambio de nivel en el indicador, otros más tosen, en fin, cada quién saca a relucir su tic indicador de nervios.

Yo por eso propongo acabar con este feo síndrome del elevador, sugiriendo que para la próxima vez que lo hagan se arranquen con un "¿Qué onda, a donde o que?", "¿hace calorcito no?, ya saben, una de esas frases forzadas para romper con el maldito silencio incómodo.

 

3 comentarios:

- Forastero - dijo...

nada como una flatulencia para romper el hielo

- Forastero - dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
karla dijo...

Por que no apretar el botón de emergencia para darle tiempo a una amena charla.